Sobre mí

He dispuesto está sección en mi página pensando en cotillas como usted. Para no defraudarle y evitar en lo posible que haya hecho el clic en balde, le diré algo sobre mí, aunque, créame, no hay mucho que contar.

Tengo 38 años y soy natural de Madrid, al igual que mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo... hasta ahí llevo la cuenta. Es decir, que si en lugar de haber nacido en el foro, lo hubiese hecho en Azcoitia me hubieran concedido el carné honorario del PNV, por aquello de la pureza genealógica. Aunque, claro, eso aquí, afortunadamente, no se lleva. En los madriles a nadie se le pregunta de dónde es, porque ser madrileño consiste, básicamente, en vivir en Madrid. Eso es lo que hace grande a esta ciudad, rompeolas de todas las Españas. Aunque, para esto, quizá sea mejor servirse de Machado. Antonio, claro.

"¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena, rompeolas de todas las Españas! La tierra se desgarra, el cielo truena, tú sonríes con plomo en las entrañas"

Me gusta mucho la política, la historia, la economía y hacer fotografías. Me consta, eso sí, que ninguna de estas tres disciplinas son fáciles de fotografiar. Como los drogadictos que se meten a camellos, para costearme el vicio y dedicarme a lo que me gusta, me hice periodista, único oficio que conozco que conjuga en armonía tan heterogéneas aficiones.

He escrito tres libros. Dos biografías de los Reyes Católicos y una del Che Guevara. Las de Isabel y Fernando están publicadas por la editorial Edimat y son dos aproximaciones sencillas a la vida y obra de los monarcas más célebres de nuestra historia. La del Che la editó hace un par de años la editorial Dastin. Se trata de una biografía crítica. Mi intención era bajar de los altares a un personaje que nunca debió subir a ellos. A la vista está que no lo he conseguido, porque hoy mismo me he cruzado con uno que llevaba su efigie en una camiseta.

El equipo de mis amores es el Atlético de Madrid, el glorioso Atleti que tantos disgustos nos da a los aficionados un domingo sí... y al otro también. Quizá por eso le seguimos, porque las novias a las que más se quiere son siempre las que peor te tratan.

Pues esto es, más o menos, lo que hay. Espero haber satisfecho su curiosidad, si no es así, lo lamento, pero ya le advertí que no había mucho que contar.