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30 de Mayo 2012
Analogías razonables
Bien, hasta aquí hemos llegado. La situación económica es de una gravedad tan extrema que seguir fingiendo normalidad (como hace el politiquerío) o pensar que esto tiene una solución fácil no tiene ya ningún sentido. A estas alturas el bofetón es inevitable. Quizá si se hubiese cogido a tiempo, es decir, en 2008, se hubiesen hecho las reformas adecuadas, se hubiese dejado quebrar a las constructoras y se hubiese acometido la reestructuración bancaria hoy nos veríamos en otro escenario. Pero no ha sido así. La gran pregunta es quién va a pagar el desaguisado: si sólo nosotros (que ya lo estamos haciendo) o los que nos dejaron el dinero para gastárnoslo en políticos, aeropuertos, tranvías, urbanizaciones en la costa y otros proyectos delirantes. Como gran parte de nuestra deuda es con otros países, especialmente de la UE, y como deudor y acreedor son dos caras de la misma moneda unidos en un inseparable destino, al final los alemanes tendrán que apoquinar de uno u otro modo.
Hagamos una analogía razonable. Esto es como si tienes un hijo drogata, borrachuzo y putero que, a tus espaldas y como tiene firma, ha hipotecado la casa familiar y se ha hartado a pedir créditos para gastárselo en fiestas y viajes a las Maldivas. Lo ha hecho poniendo tu salario y tu credibilidad de buen pagador como aval. Llegado el momento, es decir, llegado este momento, puedes echarle de casa, molerle a palos y no volver a hablar con él, pero la casa la tienes hipotecada y te va a tocar trabajar mucho para desempeñarla. Tienes, además, al banco detrás de ti para ejecutar las garantías que respaldaban los créditos concedidos al irresponsable de tu hijo, créditos de los que sólo ha devuelto una parte minúscula porque pactó con el prestamista devolverlos en cómodos plazos durante 30 ó 40 años.
Sucede, para colmo de males, que no sólo tienes un hijo tarambana, sino cuatro, cada uno con sus vicios y sus derroches. Al final, o consigues colocar la hipoteca a un incauto que pasa por allí diciéndole convencido que es de cobro seguro, o te tocará pagarla a ti. Ídem con los créditos al consumo. Ese es el panorama. Te quedan tres posibilidades para salir del agujero, y las tres son malas.
1. Puedes salir a la calle embozado como un bandolero, atracar un banco y asaltar a los transeúntes que te vayas encontrando. El fruto del robo lo emplearás en tapar el agujero que te ha dejado el niño. Podría suceder, claro, que la caja del banco esté seca de fondos o que los viandantes que has asaltado a punta de pistola no lleven más que calderilla en los bolsillos.
2. Puedes pedirle al Gobierno que fabrique dinero y luego te lo entregue. Así pagas la deuda y te quedas tan a gusto. También cabe la posibilidad de que el Gobierno fabrique dinero y no te lo entregue, sino que se limite a inyectarlo en el sistema para que, en un plazo prudencial, los precios se disparen y así tu deuda quede considerablemente reducida.
3. Puedes resignarte, reducir tu consumo al mínimo y trabajar como un negro durante los próximos años para ir, poco a poco, amortizando las deudas que tu hijo te ha dejado. El niño estará mal, probablemente arrepentido de sus pecados y viviendo con lo justo, pero tu estarás peor, porque te tocará sacrificarte y pagar por algo que no has hecho.
La primera de las soluciones es la fiscal, amortización mediante saqueo del contribuyente. La segunda es la inflacionaria, muy del gusto del socialismo patrio. La tercera la perrofláutica-"que la crisis la paguen los ricos". Las tres son malas, pero, ya se sabe, no hay nada parecido a una comida gratis.
Publicado por FDV a las 30 de Mayo 2012 a las 02:16 PM
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Comentarios
¿Por qué el uso de la política monetaria es socialista?
Publicado por: Rodrigo a las 31 de Mayo 2012 a las 10:53 AM
En esta analogía faltan matices, por ejemplo; al hijo se le premia, dándole una aportación para que abandone el hogar. Si puede ser mensual. Como han hecho algunos directivos bancarios, o alguna otra constructora. Los padres cobran más por su trabajo haciendo las mismas horas, que es lo que el gobierno hace vendiéndonos las mismas prestaciones de servicios subiéndonos los impuestos. Es decir, esto no lo van a pagar los perdedores, sino los otros que trabajan lejos de los perdedores. Socialismo puro.
Pero aun así, creo que están aprovechando lo justo para dar más poder a los botín, los González o las koplowitz ¿Quién saldrá fortalecidos de este vicio? ¿A quienes les eliminaran competencias? ¿Cómo pueden conseguir expansión de mercado a precios ridículos? Parece, más bien, un plan bien diseñado para fortalecer a unos en detrimento de los propietarios de las preferentes. Todo esto Me huele a chufla.
Publicado por: atroma a las 31 de Mayo 2012 a las 01:38 PM
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