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24 de Junio 2006
Recuperando el Reino de Navarra
Mientras escribía el Pasaje de historia de España de esta semana me di de bruces con una noticia de esas que sólo se encuentran en España: "El aspirante a la corona de Navarra apela a la ONU". Me ha pillado por sorpresa porque desconocía que el linaje de los Albret, los reyes de Navarra despojados del trono en 1512, siguiese existiendo y, mucho menos, que si existía, perseverasen sus descendientes en reclamar la corona. Error de cálculo fatal el mío. Olvidaba que en este país nuestro todo es posible, hasta las extravagancias más estúpidas, bueno, especialmente esas son las más habituales. La historia es, más o menos, como sigue.
Un pirado, un tal Blas de Beaumont, duque de lo mismo y con una cara de requeté que echa para atrás, dice haber encontrado al que, supuestamente, es el último heredero vivo de los últimos reyes de la casa Evreux-Albret, de los que hablo con más detalle en mi artículo. Se trata de un jubilado austriaco que vive en Niza, tiene 84 años y se llama Pierre Désiré. No sé como lo ha hecho el tal Blas, quizá ha dedicado toda su vida a investigar en archivos y, tirando del ovillo, ha dado con el último brote de una casa real extinta hace siglos. O quizá es una farsa, fruto de la imaginación calenturienta de un desequilibrado y como aquí todo vale, pues se ha echado palante a ver si cuela la tontería.
Sea lo que sea que, para el caso, da igual, el hecho es que los ancianetes -el jubileta de la Costa Azul y el requeté- se lo han tomado tan en serio que en febrero pasado reclamaron a la ONU, a su Comité de Descolonización, "el reconocimiento de la soberanía o independencia del reino de Navarra", que comprendería los actuales territorios de la Comunidad Foral y del País Vasco, "lo que sabiamente se denomina Euskal Herria", y los condominios de Foix y Andorra, "los dominios de la Casa de Albret". Casi nada, aquí por pedir que no quede.
El aspirante en cuestión dice que es, aparte de rey de Navarra en el exilio, "conde de La Motte-Messemé, príncipe de Andorra, conde de Comminges" ah, y "vizconde de Bearne". Tal vez por eso, por la acumulación de tanto título, se postuló como aspirante al trono navarro en fechas recientes. Al parecer antes había otro, un norteamericano que se terminó dando por vencido.
Con todo, el que corta el bacalao y mueve todo el cotarro es Blas de Beaumont, que se ha autoadjudicado el puesto de Delegado Regio de la Nafarroako Erret Etxea o Casa Real Navarra. El dirá lo que quiera, pero el amor al cargo público es prueba irrefutable de su españolidad. Esto último me lo he encontrado en Indymedia Euskal Herria, esa página de valientes abertzales cremadores de cajeros donde, curiosamente, son todo oídos para este hombre. Hay más comunicados suyos en los foros de Gara y alguna carta personal al rey Juan Carlos que es digna de leer en voz alta. Es el colmo. Nunca pensé que tanto friquismo fuera posible.
Flipante. Me conformaría con que mi pasaje levante la mitad de interés que el que ha suscitado en mí este tipo. eso sí, lo veo difícil. Una película ya, mayormente porque sospecho que, antes de legitimista de la casa Albret, este pastaba por el carlismo, igual que Carlos Carnicero. En esto quizá Enric Dapena nos saque de dudas.
Los elementos en danza son estos dos. Lo olvidaba, el aspirante a la corona navarra no tiene ni puñetera idea de español. De vascuence tampoco. Apañado va, sobre todo por el último.

Publicado por Fernando a las 24 de Junio 2006 a las 01:02 AM
Comentarios
Me he levantado un poco resacoso, pero con la risa se me han quitado los males. Me parto...
Lo bueno de este país es que cuando ya te hacías vacunado contra todo, tropiezas con una panda de jubilados que hacen tus delicias para este fin de semana.
Publicado por: Carlos Siemens a las 24 de Junio 2006 a las 08:52 AM
Pensaba que el reino de Navarra (la parte que quedaba al otro lado de los Pirineos) se había incorporado a la corona francesa cuando Enrique III de Navarra (el de "París bien vale una misa") se convirtió en Enrique IV de Francia. Los "apirantes" al trono deberían ser los descendientes de éste, ¿no? ¿De dónde habrán sacado a esta rama desconocida de la familia?
Es fascinante que existan esos frikies por ahí. Gracias a ellos no nos aburrimos.
Publicado por: dagwood a las 24 de Junio 2006 a las 12:01 PM
Conocí personalmente al Sr. Blas de Beaumont hace muchos años, cuando cruzaba España a bordo de un 1400 al que colocaba un banderín con la bandera carlista y aturdía a cuanto agente de la autoridad se encontraba.
No osaban pararle por aquello del "no sabe Vd. con quien está hablando"
23 años despues, sigue siendo el mismo, solo que ahora disponemos de mejores vocablos para definirle.
Creo acertados los usados en el artículo.
Aunque tambien me permitiran creer en hados y querubines capaces de mantener vivo a este magnífico mecánico y entrañable personaje en tiempos de AlQuaedas y 11M's.
Seguiremos sabiendo de sus andanzas y si fuese necesario, hasta sería encumbrado por los Sardá del momento AMDG (Ad Maiorem Dei Gratia), osease, al servicio de quien corresponda.
Publicado por: CITOYEN a las 26 de Junio 2006 a las 12:59 AM
A este idiota le dió mucho bombo una tele local en busca de horas que llenar, y el DEIA, el vocero del PNV. Para presentarlo, mandó al jefe de su casa Real, nombrado conde (el conde que esconde) y era un Boris Karloff de andar por casa que daba mucha risa, al que creo reconocer en la foto.
Publicado por: frigolin a las 26 de Junio 2006 a las 11:21 AM
No me parece bien que se meta así con los carlistas. Hay que diferenciar el carlismo de toda la vida con ese carlismo de izquierda que ha nacido hace pocas decadas. No los meta a todos en el mismo saco.
Publicado por: valenciano a las 1 de Julio 2006 a las 01:00 AM
Me ha gustao mucho tu blog, a partir de hoy tendrás un poco más de audiencia pues escribes justo los temas que me interesan.
Un saludo desde Vicálvaro (MAdrid)
www.vicusalbus.org
Publicado por: Francisco Vicente a las 3 de Enero 2007 a las 06:06 PM
Estimado nobles de esta causa Historica de la CASA del REINO de Navarra.
Yo se como perfectamente se le puede ayudar al legitimo señor de la casa Real de NAVARRA,
Á que buelva su reconocimiento universal
los titulos que le corresponde por definiciones
Historica siempre que lo de muestre si és asin tiene mi apollo hasta final como estoy dispuesto
a ponerme a su servicios,Porque yo se como hay que a tacar aquello que no és legitimoen la historia como el presente y futuro del reino de euskadi herria.Saludo gora a su majestar.
Publicado por: jose luis a las 23 de Febrero 2007 a las 05:54 PM
¿Pero que os creis? ridiculo el vuestro
Pierre es el legitimo el otro el Borbon el usurpador
¿incomodo?Desde luego
Publicado por: Andonegui a las 17 de Julio 2007 a las 05:40 AM
Un poquito de información sobre la casa de Borbón y el ESTADO(en forma de Reinod) de Navarra. Lo he encontrado por la red.
La casa de Borbón y el reino de Navarra
Tras los fracasos militares de reconquista de 1521, 1522 y 1524, Enrique II "el Sangüesino" intentó desde la Corte de Navarra, soberana, asentada en Pau, la recuperación de las tierras conquistadas por los españoles a lo largo de la historia, mediante reclamaciones diplomáticas, a través del matrimonio de su hija Juana con el hijo del emperador Carlos V, llamado Felipe.
A raíz de este dato, en el año 1540 los beaumonteses dirigen desde Pamplona un memorándum al rey de Navarra, recordando de manera detallada cuáles eran las tierras navarras que debía reclamar. En aquellos años nadie podría imaginar que la joven Juana acabaría casándose con el duque de Borbón y Vendôme, conde de Beaumont, de Marle y de Soissons, cuyo nombre era Antonio.
Las negociaciones matrimoniales no fructificaron por la negativa española de devolver las tierras navarras ocupadas, entre ellas Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Rioja. A esto hay que sumar la muerte de Francisco I de Francia, sucediéndole Enrique II, que promueve un nuevo matrimonio de la infanta Juana de Navarra, pero esta vez mirando los intereses del rey francés. Así resulta elegido Antonio de Borbón. Dicho enlace matrimonial tuvo lugar en Moulins en 1548.
En 1555, tras la muerte de Enrique II "el Sangüesino", le sucede su hija Juana III de Albret como reina de Navarra. Con ello, un Borbón se convierte en rey consorte, con el título de Antonio I de Borbón.
Juana III y Antonio I de Navarra continúan durante su reinado reclamando las tierras navarras del sur del Pirineo. Incluso llegan a presentarse en la frontera impuesta del sur del Pirineo, con la intención de recorrer su reino ocupado. Allí les esperan las tropas españolas, que niegan a los reyes legítimos visitar el país bajo sometimiento español.
El Príncipe de Viana, tras la muerte de la reina Juana, se convierte en rey de Navarra con el nombre de Enrique III "el Bearnés". Cuando aún era Príncipe se mostró más interesado en las guerras de religión que por las tierras arrebatadas por los españoles. Pasó, en efecto, a la historia como un destacado dirigente hugonote. Para sellar la paz, tras la tercera guerra de religión, se concertó su matrimonio con Margarita de Valois, algo a lo que se negaba el Príncipe de Viana.
Estas guerras religiosas se mezclaron con la política por la sucesión al trono francés, trono que reclama Enrique III de Navarra, por los derechos que poseía por vía paterna. Para lograr su objetivo, ser rey de Francia, se convierte al catolicismo en el año 1593, tras el fracaso de la toma de París por vía militar. Todos conocemos una célebre frase que se le atribuye:
"París bien vale una misa"
Con esto un rey de Navarra accedía al trono francés. Pero ello no significaba la unión de los reinos de Navarra y Francia. Enrique III de Navarra y IV de Francia mantuvo la independencia de Navarra, cuyas Cortes legítimas continuaban en Pau. A su vez, en materia religiosa promulgó el edicto de Nantes en 1598, que significaba tolerancia de culto en sus reinos, algo esperado desde tiempos atrás por los hugonotes, protestantes calvinistas.
Su hijo Luís no fue presentado a las Cortes de Navarra en Pau, donde debía ser designado Príncipe de Viana, paso necesario para ser titulado a la postre rey de Navarra. A la muerte de su padre, accede al trono con el título de Luís XIII de Francia. En 1620 visita las Cortes de Pau, restaurando la religión católica en el Reino de Navarra y prohibiendo la religión hugonote en todos los reinos bajo su dominio. Ese mismo año realiza el decreto de la unión desde las Cortes de París, lo que significaba que Navarra se anexionaba de forma ilegítima al reino de Francia.
A pesar de esta infamia contra las legítimas Cortes de Pau, nunca dejó de titularse Luís XIII de Francia y II de Navarra. Sus sucesores, al igual que él, siguieron ostentando los dos títulos, lo que les permitía en materia territorial seguir reclamando las tierras ocupadas por España.
En 1789 se produjo la Revolución francesa, que abolió los títulos reales de Francia y Navarra. Luís XVI de Francia y V de Navarra murió en la guillotina en 1793, tras haber sido condenado a muerte por traición a Francia. A pesar de ello, todavía un Borbón posterior se tituló Luís XVII de Francia y VI de Navarra. Los posteriores herederos omiten citarse como reyes de Navarra.
Llegado a este punto, debemos hablar de la legitimidad sobre Navarra que posee la rama borbónica de los Anjou, actuales titulares del Reino de España. Para ello debemos retroceder al Tratado de Utrecht del año 1714. Felipe V de España desde 1700, tras la guerra de sucesión al trono español, renuncia ante el rey Luís XIV de Francia y III de Navarra a todos los derechos sucesorios, en beneficio de Luís XV de Francia y IV de Navarra.
Este tratado suponía también que el monarca francés, Luís XIV, y sus descendientes, debían renunciar a los territorios navarros del sur de los Pirineos, que continuaban ocupados. Entre esos territorios aún existía uno, reducido, que pese a todo seguía denominándose reino de Navarra. Un reino no reconocido en el ámbito internacional, pero que mantenía fronteras con sus vecinos, con su propia autonomía económica, capacidad de acuñar moneda y unas Cortes "ilegítimas" desde la ocupación española de 1512.
Una nueva guerra de sucesión en España implicó a ese pequeño territorio. La derrota de los partidarios del pretendiente Carlos Luís de Borbón y Braganza, provocó que en 1841, tras la mal llamada Ley Paccionada, se perdiera toda referencia estatal de este país residual. Las Cortes "ilegítimas", pero navarras, de Iruñea, fueron disueltas y hasta el momento no se han vuelto a constituir.
En la actualidad, el monarca español Juan Carlos I no se titula rey de Navarra. Además, recordando el Tratado de Utrecht, no tiene ningún derecho para ello. Lo podemos apreciar en el estandarte de esta rama borbónica. Ahora recuerdo al monarca español, en 1982, cuando apareció en la televisión tras un nuevo golpe militar. En las imágenes aparece el monarca, y detrás de él, el estandarte familiar de la rama borbónica de Anjou, a la que pertenece. En el estandarte podemos ver los reinos o estados de los que pueden ser legítimo titular dicha casa de Borbón. En el estandarte no aparece por ningún lado el escudo de nuestro estado, Navarra.
Pero, cosas inexplicables de la vida, su hijo se titula Príncipe de Viana, con el beneplácito de los colaboracionistas españoles de la actual C.F. Hay que recordarles que este título es para el heredero del reino de Navarra, no para el futuro monarca del reino de España o cualquier otro, y debe pasar la aprobación de las Cortes de Navarra.
Al menos con esta función lo creó Carlos III "el Noble", rey de Navarra, para su nieto también llamado Carlos. Con ello trataba de defender los derechos hereditarios de su nieto, ante el ambicioso segundo marido de su hija y heredera, Blanca de Evreux. Este era el infante de Aragón, Juan de Trastámara, que es conocido por los navarros como "el Usurpador".
¡Viva Navarra Plena!
Publicado por: Eneko a las 26 de Febrero 2008 a las 07:16 AM